Encuentra al sastre ideal

El sastre ideal no existe, es decir, no se trata de un concepto absoluto, sino que depende de lo que el cliente esté buscando, de lo que espere obtener; para lo anterior hay algunas cosas importantes que debemos saber para poder elegir.

Saber el estilo del traje que buscamos crear es importante porque deberemos buscar a quien tenga particular pericia en dicho estilo; aquí es en donde comienzan los problemas, porque es común encontrar sastrerías que aseguran dominar todos los estilos, sin embargo, esto no es posible, como en cualquier cosa, hay habilidades que cada uno desarrollamos más que otras.

Cada sastrería, a lo largo de su historia, logra desenvolverse mejor en ciertos tipos de corte o siluetas. Para saberlo hay que investigar un poco sobre su trabajo, observar algunas de las prendas que han trabajado y, siempre, preguntar.

Al inicio de este texto dijimos que el sastre adecuado es aquel que responda a nuestras necesidades, recalcamos esto porque por obvio que parezca, saber lo que queremos, lo que estamos buscando no siempre es fácil, sobre todo si estamos iniciando nuestra historia en el mundo de las prendas a medida. Para resolver este punto la recomendación es buscar referencias e investigar sobre ellas, no para copiarlas, sino para poder partir de esto en la colaboración que cliente-sastre hacen para lograr la prenda perfecta.

De lo anterior se desprende la importancia de encontrar un sastre con el que tengamos buena comunicación, porque además de solicitar, también será valioso siempre escuchar al sastre, enriquecernos de su conocimiento y apoyarnos en esto en la toma de decisiones.

Antaño se decía que los mejores amigos del caballero eran el sastre y el barbero, esto porque se convivía con ellos de forma regular y cercana; lo anterior sigue siendo una realidad cuando menos en cuanto al sastre, el proceso de confección de una sola prenda implica una serie de reuniones, tiempo de calidad en el cual debe haber una labor de escucha importante por parte del sastre. La comunicación directa y fluida nos permitirá como clientes comunicar nuestras dudas y necesidades de forma adecuada.

… pero si viajamos al averno de la sastrería (existe), podemos encontrarnos con sastres que no responden ni al teléfono; lo traemos a cuento como ejemplo de a qué punto puede llegar la mala comunicación cliente-sastre, si no hay cuidado al elegirlo. El sastre correcto se convierte en una especie de consejero, el sastre incorrecto se convierte en una especie de sueño febril.

Otro punto que no debemos pasar por alto es la importancia de trabajar con sastres con los que, como clientes, logremos una especie de sinergia, en la que las habilidades del maestro se pongan en marcha para resolver las necesidades y gustos particulares que tengamos.

¿Tu sastre te inspira?

Si la respuesta es “no”, es hora de cambiar de sastre, porque es de tal importancia la hechura de nuestras prendas, que debemos estar rodeados por aquello que sume con cada uno de sus elementos, estamos buscando algo que nos resuene, que nos haga buscar siempre lo mejor.

Para que nuestro sastre nos inspire realmente, con impacto en nuestras prendas, y por tanto en nuestras vidas, este debe ser alguien consistente, que muestre concordancia entre quien es, cómo se muestra y cómo se relaciona con los demás.

Un sastre con conocimiento profundo es alguien que inspira, porque aporta; es esperado e importante que su formación vaya más allá de lo básico, de la ejecución, que sepa de historia, de antropometría, colorimetría, etc. El bagaje del que hablamos se traduce en la interpretación y la correcta lectura de los distintos fenómenos de la vestimenta.

Lamentablemente es una realidad que en el mercado existen sastrerías que sólo replican, que no hacen lecturas a profundidad sobre el cliente y sobre el entorno, no pueden interpretar proporciones o relación entre elementos, esto significa que terminan por entregar trabajos que, por llamarlos de alguna forma, son genéricos.

Buscar el sastre correcto es una experiencia que vale le pena vivir; luego llega el momento en el que lo encontramos y conocemos una nueva faceta de la satisfacción.

Nos despedimos deseándoles éxito en esta ruta e invitándolos a que vayan al encuentro del sastre que les inspira.

Araceli Ruiz Cabello