Así se ha ajustado el traje al paso del tiempo

El traje es un imprescindible en el guardarropa del caballero, tiene más de un siglo entre nosotros tal y como lo conocemos, pero esto no implica que no haya sufrido cambios y cuente ahora con algunas características que lo hacen una prenda moderna; dichas características son el tema del presente texto.
El traje sastre conocido en la actualidad nació en Saville Row, Inglaterra, caracterizado por su atemporalidad al resaltar características agradables al ojo humano, es decir, sin ser producto indudable de la moda del momento.

La atemporalidad del traje queda de manifiesto si repasamos el lugar en el que el caballero se ha movido usándolo; se ha llevado para todo todos los días, ha sido el “uniforme” para la oficina y ahora es el básico de toda ocasión especial. En las circunstancias mencionadas el traje siempre ha funcionado, lo que deja en claro su permanencia en el tiempo y versatilidad, de igual forma puede ser una declaración de principios, que un arma de seducción casi infalible.
Con lo anterior no queremos decir que el traje no ha sufrido cambios, pero sí que ha mantenido su esencia, esto lo vemos al comparar, por ejemplo, al swinging suit de los 50, con el traje de pantalón entubado (una minipesadilla de la que por fortuna logramos salir con bien) que acaparó el gusto en los años 2000.
Hemos visto botones altos y más bajos en el saco, se han alargado hombros y redondeado los filos para crear figuras varoniles y esbeltas, pero se han mantenido la fórmula saco y pantalón, la proporción que indica como norma general que la solapa debe ocupar dos terceras partes del hombro, el hecho de que el botón debe caer en la cintura natural del caballero (normalmente ubicada un dedo arriba el ombligo), como normas generales de uso y creación del traje.

El traje se ha adaptado a su tiempo con estilos tan famosos como el power suit de los años 90, que volvió en una nueva versión con el oversize, o con el estilo Ivy, pero tal vez la más dramática de las actualizaciones o modernizaciones del traje se encuentra en los materiales.

En la actualidad existen telas súper 260 o 280, cuando hace unos 30 o 40 años lo máximo que se podía encontrar en el mercado era el súper 140, lo que ha generado una experiencia de manejo y uso de los lanificios totalmente nueva para el público.
Además de lo anterior ahora contamos con los llamados tejidos técnicos, capaces de brindar enorme elasticidad, fácil transpiración, sensación ligera y resistencia a la formación de arrugas. Hablamos de tejidos que pueden replantear la técnica empleada para la hechura, en los que, por ejemplo, la caída no la da necesariamente el peso del lanificio.
Este movimiento en el mundo de las telas también ha alcanzado a las entretelas que las acompañan. Los cambios tecnológicos de que hablamos son en buena medida producto de nuevas necesidades en un mundo en el que el clima ha cambiado, dándonos climas más extremos, pero con estaciones menos definidas en muchas partes del mundo.

Movimientos de estilo y tecnológicos seguramente seguirán en la industria del vestido y particularmente en algo tan atemporal como el traje, falta ver qué tan afortunados son manteniendo la belleza y atemporalidad indiscutibles que viven en cada traje bien elaborado.
Araceli Ruiz Cabello