Vestidos para seducir

Cada día al elegir nuestro atuendo, tomamos elementos culturales y ocupamos un lugar en el mundo; de esta forma de ver al indumento es que hablaremos en este texto.

La vestimenta es expresión de nuestro entorno, de creencias y principios, sabemos que tiene como uno de sus importantes fines el cubrirnos de las inclemencias del tiempo, sin embargo, hay hipótesis que no ubican a esto último como el fin central que, en dichas posturas, serían un espacio ocupado por su función como elemento decorativo que nos permite ocupar un lugar en la sociedad, en la relación con el otro.

En el libro “El traje, imagen del hombre” se plantea que la necesidad y el empeño que el hombre ha puesto en la vestimenta, tiene su origen en el deseo de diferenciarse de otros animales; la idea se remata cuando propone que, a fin de cuentas, el hombre es un mono vestido o adornado.

Lo anterior puede ser duro de escuchar o de asimilar para algunos, después de todo, en el mundo hay enorme cantidad de especies animales, algunas equipadas con pelajes o formas tiernas y bellísimas, así que la competencia es fuerte.

La vestimenta es una forma de relacionamiento, que nos permite adaptarnos al medio (físico y social). El indumento es una de las características más definidas de los distintos pueblos y épocas. Leyendo esto podríamos pensar que estamos poniendo demasiado peso sobre los hombros del acto de vestir, pero en La Buena Hechura sabemos que puede con eso y con más.

De la importancia que nuestras ropas tienen en la historia de la humanidad se deriva lo natural que es celebrar los esfuerzos por mantener y difundir su propia historia, y diseccionar sus elementos para comprenderla, así como a su entorno. Sobre esto hay que señalar que dicha tarea ha tenido en el correr del tiempo un obstáculo particularmente grande, y este ha sido el que las prendas se construyen con materiales deleznables (desde el punto de vista en que lo deleznable se refiere a aquello que tiene poca duración en el tiempo), lo que ha hecho en algunos casos imposible su conservación. 

En la actualidad en el estudio y conservación de la vestimenta hay especialización, encontramos colecciones, museos y espacios dedicados específicamente a la conservación, y todo esfuerzo suma a presevar y difundir la representación que de la cultura hace la vestimenta. Aplaudimos de pie.

Este texto busca retomar los elementos formales que hablan de la vestimenta como cultura, cuyo exponente más dramático, por llamarlo de alguna forma, es la indumentaria ritual, esa que nos coloca a la altura o por encima de otros hombres, nos lleva a otros estados de la conciencia e, incluso, nos permite ver a dios (ya sea que estemos vivos o muertos). Pero también lo que llevamos en el día a día es parte del ritual continuo de seducir al otro, hombres y mujeres por igual, y, más importante, a nosotros mismos.

Fuente: Archivo Lilly

Araceli Ruiz Cabello