Soy elegante hoy ¿podría serlo ayer?: Normas de etiqueta ya desaparecidas

El concepto de elegancia y formalidad a veces parecen ser sinónimos de lo anacrónico, apariencia que, por lo regular, no queremos llevar, ya tenemos bastante con otros traumas, sin embargo, ya hemos visto que ser elegante en realidad sí muestra variaciones en el tiempo, aunque siempre manteniendo algunos elementos para continuar luciendo distinguidos.

En este texto vamos a hablar de cómo se han modificado los niveles de elegancia y formalidad en el tiempo, con el fin de que este conocimiento se convierta en atuendos exitosos y no en disfraces de época.

Las normas de formalidad o etiqueta nacieron al final del siglo XIX con el término de la época victoriana y la creación del corte sartorial que dio origen al traje como lo conocemos hoy en día. Es entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial que comienzan a cuestionarse los originales niveles de formalidad, que, claro, ya no se aplican tal cual en la actualidad.

La norma del máximo grado de formalidad era llevar frac por las mañanas y chaqué por las noches, mientras que en el nivel medio estaban el stroller para la mañana y el smoking para la noche. En dicho contexto el uso del traje era lo más informal que se permitía para el caballero, aunque en dicha prenda también había niveles, si era de tres piezas era más formal de que si sólo era de dos, etc.

Lo anterior nos indica que lo informal, se compone de aquello que es de uso común y regular, lo que hoy sería llevar jeans y playera o pants y la playera de algún mal equipo de fútbol.

En el tiempo al que nos referimos también existía la vestimenta sport que, como ahora, tenía un bajo nivel de formalidad. Dicho estilo normalmente también consistía en usar traje, pero en este caso hecho con tejidos que llevaran dibujos que aludían a deportes como a la caza (que para la época se consideraba, sin lugar a duda, un deporte).

El fin de la Primera Guerra Mundial cambió a la sociedad y dio origen a una crisis económica que se vio reflejada en las costumbres, como en los grados de formalidad. El frac y el chaqué comenzaron a ser menos habituales, mientras que el smoking y el stroller ocuparon su lugar en el máximo nivel de etiqueta; este salto hacia arriba en la formalidad también lo dio el traje, pues comenzó a dejar de estar permanentemente presente en la vida diaria.

… y así como los trajes, ahora nosotros damos un salto hacia el presente en que si alguien nos hace una invitación a asistir a determinado lugar vestidos formalmente acudimos vestidos de traje y, a veces, ya algo desquiciados y tal vez un poco flojos, podemos llegar al uso de una corbata con camisa en conjunto con unos jeans para vestir “formales”, es aceptable, sí, se ve bien, pero es algo cuestionable como atuendo “formal”.

Como hemos visto, hay normas de etiqueta que desaparecen con el tiempo y otras que nacen o prácticas que se toman como aceptables, el cambio es una constante a la que hay que estar atentos para no aparecer fuera de lugar.

Ya comentamos que usar saco, camisa y corbata con un pantalón de mezclilla a veces aparece como una versión de lo “formal” esto, cuando menos, al día de hoy, pero no es aceptable para un evento de superior etiqueta a la de una reunión de negocios, en donde lo indicado sigue siendo acudir, como mínimo, con un traje tres piezas o con smoking, según sea el caso.

“Ir en mangas de camisa” es todavía una expresión que habla de total informalidad, esto porque en su origen, como hemos comentado en otros textos, la camisa era ropa interior, tal como ahora serían los calzoncillos. La camisa debía quedar cubierta siempre por la pretina del pantalón y por el saco, pero esto también con el tiempo quedó rebasado, aproximadamente con la aparición del preppy style en los Estados Unidos, con el que la comodidad cobró relevancia.

Hoy en 2025 (pongo el año por si alguien lee esto en el 2700, invitándole a que se actualice), podemos ir con decoro mostrando la camisa, pero no sin tomar en cuenta que las camisas que se usen sin un saco cubriéndolas por encima deberán ser de tipo sport o de vestir, elegir correctamente su composición y estampado las hará adecuadas para mostrarse en público.

Entre otras normas de etiqueta que la historia de la humanidad ha ido dejando atrás, y a las que queremos hacer un sentido homenaje por lo guapas que eran, están el uso de los tres pañuelos: el que adornaba el saco, el que se llevaba en el bolsillo interior para ofrecer a la damisela en apuros y alcanzar el nivel máximo de quedabien en el mundo, y aquel que se llevaba en el bolsillo trasero del pantalón para ser usarlo en la limpieza del propio rostro.

También queremos mencionar al sombrero, que anteriormente estaba siempre presente, en todo lugar había percheros para el mismo, pero la aparición del automóvil y el día en que John Kennedy rindió protesta como presidente de los Estados Unidos sin sombrero calado, lo cambiaron todo. El sombrero nos daba la oportunidad de mostrar respeto en fracción de segundos al cruzar con alguien por la calle, quitándolo de la cabeza ante una persona de mayor rango, una dama, o sólo tocando el ala para saludar a los amigos.

Así nos despedimos el día de hoy, nos ponemos un sombrero y tocamos el ala en gesto de amistad; el sombrero se ha ido, pero lo vemos un poco venir de regreso, tal vez en un tiempo nos encontremos en una celebración llevando un bellísimo chaqué.

Araceli Ruiz Cabello