El cumpleaños de La Buena Hechura

Hace 10 años iniciamos nuestro recorrido, era un mundo muy diferente, baste con decir que en aquel entonces no existía en nuestro vocabulario el concepto Covid-19, pero tampoco el concepto Sprezzamexa; la sastrería en nuestro país parecía sólo ser un bello vestigio de la romantización que hacemos del pasado, y Aarón Jiménez era un diseñador gráfico con un empleo de 9 a 6 y una pasión por lo sartorial que no cabía en ese horario.
El camino de lo que hoy es La Buena Hechura se forjó a través de un sinfín de conexiones que Aarón Jiménez creó a partir del año 2015, mismas que comenzaron en Cuautitlán (Cuauti para los amigos), y ahora llegan hasta Europa y Asia.
El gusto de Aarón, que en un inicio se centró en la sastrería, fue otro contagio que esta década nos trajo, uno benigno, uno que llenó de pasión a cada persona a la que buscó o con la que se topó en el esfuerzo por vivir él mismo la experiencia de lo artesanal, de lo hecho a mano, misma que con el tiempo sustituyó a la tropicalización que hacía en su blog de los contenidos sobre sastrería y elegancia que se publicaban principalmente en Europa.
Cientos de conversaciones, talleres visitados, textos consultados y creados llevaron a Aarón Jiménez a dar dos pasos que han definido la historia de aquello que hoy celebramos: erigió a La Buena Hechura como fuente de conocimiento sartorial y en torno al tema de la elegancia para México, y además como el reflector para poner las miradas del mundo sobre la sastrería y el estilo mexicano.
La Buena Hechura es una marca, pero es más que esto, es un movimiento que ha buscado transformar a México y ha logrado permear en distintos puntos de nuestro continente.
Hace 10 años no se había atorado un carguero en el Canal de Suez y no existía la Cruzada Sartorial Mexicana, ni La Buena Quedada, ambas iniciativas se crearon para dar curso al gusto que muchos en el país tenían y tienen por la sastrería. La Buena Hechura ideó dichos proyectos para llevar a buen puerto el trabajo artesano de los sastres conectándolos con su público, y dando así también espacio a la conversación en torno al estilo mexicano.
Aquí me gustaría resaltar que el espíritu de La Buena Hechura ha sido siempre compartir, conocimiento, experiencias, un trago, etc., y esto ha dado como resultado, indudablemente, una enorme red de amigos y aliados que componen hoy el imaginario de la sastrería, del buen hacer, de lo artesanal, de la elegancia en México y América Latina.

La verdad es que La Buena Hechura ha navegado con bastante gracia durante este tiempo, ha gozado de los éxitos y también de los retos, como lo fue el dar vida a una línea de joyería para posteriormente lanzar una colección de sombreros a medida. Tal vez el momento más retador y de introspección fue su incursión en el mundo del ready to wear en los grandes aparadores de Liverpool, de la cual aprendió mucho y sirvió para remarcar la importancia de mantener la esencia con la que nació la marca.
En el camino de aprendizaje que describo, Aarón Jiménez logró enrolar a los socios que se sumaron al proyecto y enrolarse a sí mismo para hacer crecer a la marca, hicieron sinergia y llevaron a La Buena Hechura al Pitti Uomo por varias ocasiones consecutivas, esto por mencionar uno de los hitos tanto para el proyecto, como para la representación de la elegancia y del buen hacer latinoamericano, logrados gracias al trabajo conjunto.

Hace 10 años no existía la Inteligencia Artificial (bueno, sí existía por ahí, pero todavía no nos vendía cada día “la” respuesta de todo, que nosotros mismos pudimos haber encontrado googleando), Aarón intentaba lucir elegante, conseguir la experiencia del buen hacer, tener un traje que le quedara decentemente y tomó uno de su abuelo buscando que un sastre hiciera los ajustes necesarios. El día de hoy La Buena Hechura ha creado una alianza de ensueño para el joven de hace 10 años, la unión con Holland & Sherry, la marca inglesa más importante a nivel mundial en lanificios, aquella que ha vestido con sus creaciones a los monarcas más importantes de su tiempo.
La Buena Hechura el día de hoy es una red que cruza el Atlántico, que cruza distancias entre profesiones, que atraviesa barreras generacionales; es para ello que se ha posicionado como referente, para que esa pasión que dio vida a La Buena hechura se siga expandiendo.
Hace 10 años Aarón Jiménez decidió hacer la primera publicación en su blog, creó un logotipo (que por gracia de la licenciatura en Diseño Gráfico sigue siendo digno de mostrarse), encontró el nombre perfecto y dio enter.

Araceli Ruiz Cabello




