Digan whisky… y beban whisky

El whisky está entre nosotros por gracia divina que pone en algunos el deseo y habilidades para crear algo único, de gusto inigualable, así como la ambición por crear siempre algo mejor, este es el caso de The Dalmore.

El gusto por todo aquello que requiere paciencia y por lo que se espera con gusto, me ha llevado (y a varios en La Buena Hechura), por el camino de whisky; esto podría sonar al reconocimiento de un vicio propio, pero no, es gusto, puro y delicioso gusto, por ello lo pasé muy bien platicando con Ricardo Brajcich sobre lo que hace tan especial al whisky Dalmore, del que creo que me gustaría comenzar por decir que se caracteriza por su sabor naranja-chocolate.

Este es momento para recordar que el sabor que predomina en las diferentes marcas de whisky en el mundo es el sabor vainilla, por lo que encontrarse con un gusto naranja-chocolate es ya un valor importante.

Saber lo que está detrás de algo que ya en su sabor transmite lo excepcional que es, se trata de una experiencia que recomendamos no perderse, ya sea acudiendo a una cata, buscando enriquecer la propia experiencia individual o con una conversación como esta, en la que descubrimos, si es posible, más amor por el whisky, por su elaboración en barricas de Jerez, Oporto, Burdeos, entre otras, por el proceso cuidadoso de principio a fin que, sin duda, encontramos en Dalmore.

En este espacio por lo regular hablamos de la vestimenta y de experiencias en torno a ella, pero el whisky ha tomado este sitio por compartir con la sastrería el espíritu de lo bien hecho, por dar ceremonia a la vida, y aún sin ser expertos, vivimos, afortunadamente, rodeados de forma constante por la belleza, así es como Dalmore llegó para alegrar nuestras vidas.

Más allá de que estéticamente luzca muy bien fumar un puro mientras bebemos un whisky, es una realidad que estos dos elementos hacen comunión de manera perfecta, pues esta bebida acompaña con naturalidad la forma de fumar, en tercios, un puro. En particular The Dalmore tiene entre su variedad al Cigar Malt creado específicamente para ser parte de la ceremonia del puro, de la que ya hemos hablado en La Buena Hechura.

Durante la conversación con Ricardo le preguntamos si existía algo tal como “el mejor whisky” a lo que nos respondió que, como en otras cosas, el mejor es aquel que gusta a la persona en cuestión, y lo explicó con un ejemplo: si alguien no siente especial gusto por el sabor ahumado, y en su búsqueda por el mejor whisky se encuentra con uno caracterizado por dicho sabor, no importa qué tanto abolengo o lujo le caractericen, este no podrá capturar el paladar de quien lo bebe, así de simple o así de complicado pero cierto.

A este punto podemos decir que el whisky Dalmore tiene todos los papeles para colocarse como el favorito de la selección de muchos, ya que la marca posee, como hemos comentado, características únicas, como la de ser pionera en terminar el whisky en barricas de Jerez.

La belleza que vive en Dalmore nos ha acompañado en La Buena Hechura ya por algún tiempo, ha estado presente en las dos ediciones anteriores del Mole Sartorial, en reuniones con amigos y en el cierre de muchos negocios, lo que tiene lógica porque comparte la filosofía de nuestra marca de buscar siempre crear lo mejor.

No quiero despedirme sin dejar algunos datos biográficos de Dalmore que nos compartió Ricardo, como que:

  • Richard Paterson es el whisky master de la marca y aun el día de hoy sigue en su empeño por crear el mejor whisky, incluso sabiendo que tal vez ya no pueda saborear dicha creación.
  • The Dalmore ha obtenido reconocimientos a nivel mundial a lo largo de décadas.
  • 1839 fue el año de creación de la destilería Dalmore.

Gracias a todos por leer esta entrada, nos leemos próximamente, tal vez nos veamos, con algo de suerte, mientras tenemos un vaso con whisky Dalmore en la mano. 

Araceli Ruiz Cabello