El Mole Sartorial en Verde por La Buena Hechura o de la importancia de agremiar en pro de un futuro elegante para el continente

Han pasado un par de semanas desde nuestra reunión anual en el Mole Sartorial, las emociones fueron muchas, las posibilidades y vínculos que se crearon aquel día siguen rindiendo frutos. Tal vez lo que más nos ha emocionado en La Buena Hechura, es que este fue el año en que el evento se consolidó como el más importante en su género en México y América Latina.

El Mole Sartorial en Verde fue un encuentro de diferentes expresiones artísticas, como la pintura, la arquitectura, la danza, la gastronomía y la música, pero lo más interesante es que fue un encuentro de personas: diletantes, fruidores, amantes de la elegancia, del buen hacer, del buen vivir, de las expresiones auténticas de belleza que nos rodean, con gusto por celebrar la vida, una vida sibarita.

La fiesta inició con una selección especial de vinilos a cargo del dj Nick Castro, misma que acompañó la recepción y el posterior recorrido por la galería No se vende, un espacio en el que el paso del tiempo (más de cien años), le ha dado un carácter singular y, cuya historia, como propiedad del expresidente Porfirio Díaz, es apasionante.

El mural “La historia de la comunicación y el transporte en México” presidió el evento con toda la maestría de su autor, Alfonso X Peña, considerado el último representante de la gran oleada de muralistas de oro de México, parte de la misma camada de Siqueiros, Rivera, Orozco, etc.  El galerista y dj Nick Castro compartió con los asistentes al Mole en Verde el significado de esta pieza cuyas dimensiones son ya motivo de asombro.

De camino al momento estelar de la noche, los paladares de los asistentes a la fiesta se fueron preparando con un recorrido evolutivo por las mejores presentaciones del whisky Dalmore, que inició con su reserva de 12 años, para seguir con la de 15, hasta llegar a la de 18 años justo para el momento de disfrutar del mole preparado con todo el conocimiento ancestral de doña Juliana, cocinera tradicional otomí cuyo espíritu y maestría, la convirtieron en protagonistad de la película Tzofo, recientemente presentada en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

La comida estuvo acompañada por música de violín a cargo del multiinstrumentista Arik Adonai, así como por interesantes conversaciones entre quienes hacemos este mundo amante de la sofisticación.

La presencia de dos de las representantes de Holland & Sherry, Lindsay A. Taylor desde Escocia y Eva Alonso desde España, fue particularmente emocionante, se trató de la reafirmación de la relación que hemos construido con esta marca, emblema de la elegancia, a lo largo de los años. El poder compartir la belleza de sus lanificios con todos los amigos de La Buena Hechura, fue una experiencia para atesorar dentro de la historia de esta comunidad, ni qué decir de los premios que dieron a los ganadores del concurso de atuendos, a estos últimos los envidiamos y los celebramos por su buen gusto.

Argento & Bourbon, que acudió desde Colombia, compartió con nosotros el arte que es la elaboración de calzado, y nos sorprendió a todos con regalos para algunos afortunados; lo anterior me recuerda que la celebración, diseñada por La Buena Hechura, se convierte en una auténtica fiesta, en un total disfrute, gracias a cada uno de los invitados.

Este año la danza ocupó un lugar protagónico en el evento, quisimos honrar la historia de México y aprovechar el marco en el que nos encontrábamos para exaltar la estética de nuestro país, de ahí que se trabajara en una coreografía especial para la celebración.

En un corner especialmente diseñado se puso a la venta una selección de piezas de mi guardarropa, así como sombreros, pañuelos, corbatas, etc., esto para continuar expandiendo la conversación sobre la elegancia en todas sus formas, por ellos es que la presencia y participación de la boutique multimarca internacional de lujo Albertini, fue esencial en la producción y diseño del evento.

El Mole Sartorial en Verde se trasladó al Salón Tenampa, durante la caminata, que tuvo todo el espíritu de una calenda oaxaqueña, estuvimos acompañados por el bel canto en vivo, y por los humos de los puros de Don Luis Anaya, que también fueron parte de un maridaje muy especial con el whisky Cigar Malt de Dalmore. Fue un paseo lleno de alegría, de fotografías y de convivencia, una forma diferente de vivir la ciudad de noche.

La llegada a la terraza del Salón Tenampa, especialmente reservada para los asistentes a nuestra celebración, estuvo pletórica de euforia; en el lugar continuamos brindando, ya para este momento con tequila, ron y cerveza. Disfrutamos de la típica botana y llegamos al punto en que se anunciaron los nombres de los ganadores del concurso de los mejor vestidos.

Esta celebración, que ya es tradición, confirmó que si bien, el espíritu, la intención y los principios son los mismos en cada edición, el Mole de cada año es diferente y, en ese sentido, una sorpresa. En La Buena Hechura disfrutamos mucho haber podido compartir con nuestros amigos de todo el país, de estados como Yucatán, Querétaro, Jalisco, Oaxaca, Puebla, así como de otros lugares del mundo como Colombia, Panamá y los Estados Unidos.

Los esperamos el próximo año, en el siguiente arrebato.

¡Viva la elegancia latinoamericana! ¡Viva el buen hacer del continente! ¡Viva la comunidad que estamos construyendo!

Vestir bien constituye, hoy en día, el verdadero acto de rebeldía.

Sinceramente:

A. J.