Del cómo aprovechar las inversiones sartoriales: crónicas de un arrebato yucateco

Viajamos con La Buena Hechura de nueva cuenta a Mérida, Yucatán, para dirigir una clase magistral con los amantes y usuarios de la elegancia y del buen hacer mexicano; el maestro Alonso Trezzo fue el anfitrión de una noche en la que el arte y el conocimiento se unieron para dar paso a experiencias sartoriales indudablemente satisfactorias.

Así como a principios y mediados de año viajé a Florencia con motivo de las ediciones 105 y 106 del Pitti Uomo, en esta ocasión, con la misma intención de seguir haciendo comunidad, tuve el placer de estar en la ciudad de Mérida, un lugar conocido por su característica elegancia tropical; la charla que sostuvimos el pasado 7 de agosto tuvo como punto central el disertar sobre cómo sacar el mayor provecho a las prendas hechas a medida, en la clase magistral “Los secretos de las prendas sastre”.

En mi andar por el camino de la elegancia he podido detectar que quienes son clientes del negocio de la sastrería a veces se sienten intimidados al momento de hacer un pedido, experimentan una sensación de no saber cómo o qué pedir ante tantas opciones; lo anterior despertó mi inquietud por compartir algunos puntos clave para que el cliente obtenga los mejores resultados del trabajo del sastre.

Solicitar prendas a medida es siempre una inversión que no suele ser menor, el arte y la experiencia tienen un costo, por lo que no considero aceptable el que un cliente se pierda de algunas opciones por desconocimiento y/o errores de comunicación con quien que le atiende. De ahí el aprovechar los años que llevo no sólo haciendo crónica y difusión de la sastrería mexicana y latinoamericana, sino también siendo usuario y cliente de los maestros sastres y/o negocios de prendas a la medida por más de una década.

El evento, que tuvo lugar en la Atrezzo, se enfocó en sacar el mayor provecho a la camisa y el pantalón, buscando lograr equilibrar la figura creando una silueta más alargada o una más ancha según la necesidad del usuario, conocimientos que, sin duda, son de utilidad tanto para clientes de la sastrería primerizos, como para aquellos que ya tienen algún tiempo en este mundo.

Tengo que resaltar que en esta experiencia en Mérida viví una emoción particular, pues en mi trayectoria la mayoría de la conversación uno a uno en las clases magistrales ha sido con sastres o con quienes se encuentran en proceso de formación para ser parte de la industria del vestido, pero en esta ocasión me enfoqué en el usuario final, en quien vive las prendas.

El evento tuvo buena recepción, la conversación, la buena bebida, a cargo de un experimentado mixólogo amigo de la casa de Alonso Trezzo, y la invaluable presencia de los puros de don Luis Anaya, con su capa, tripa y capote de origen mexicano, específicamente de Tuxtla, Veracruz, hicieron de la noche algo especial para todos los asistentes. Una sesión que de origen tendría una duración de hora y media, gracias a la inquietud e interés de los asistentes, se alargó a tres horas y media, convirtiendo la noche en una academia aristotélica, lo cual, confieso, fue una agradable sorpresa.

Este es tan sólo un pequeño resumen de lo que fue el evento “Los secretos de las prendas sastre”, pero el conocimiento a compartir es basto y fundamental para vivir el mundo de la sastrería a plenitud; encontré que en Mérida hay un interés enorme en el tema, por lo que, sin duda, volveremos.

Visitar otras ciudades del país es obligado y, como siempre, será compromiso de La Buena Hechura crear contenidos a medida del sitio que visitemos, tomando en cuenta sus características particulares y costumbres. Así que estén atentos de los nuevos lugares a los que estaremos llevando estas clases magistrales.

Me despido agradeciendo a todos quienes acudieron al evento, a Alonso Trezzo por su compromiso con difundir el conocimiento sobre el mundo sartorial, y a todo el público de La Buena Hechura por continuar prestándome su tiempo y sus sentidos para seguir compartiendo la pasión por este mundo que tantos suspiros nos saca.

Vestir bien constituye, hoy en día, el verdadero acto de rebeldía.

Sinceramente:

  1. J.