Todo lo que siempre quiso saber sobre la asesoría sartorial, y temía preguntar

Todos topamos en algún momento con la necesidad de replantearnos a nosotros mismos, ya sea para un necesario cambio o para afianzarnos en lo que somos (y también existe una tercera vía, la de la reafirmación por medio del refinamiento de ciertos elementos); por lo anterior es que el día de hoy escribo sobre la asesoría sartorial, qué es, para qué es y qué es lo que puede darnos. Mejorar es un proceso constante…la decadencia también lo es, así que mejor vamos a darle a esto.

Podemos decir que existen dos momentos en los que una asesoría sartorial se antoja imprescindible, uno es cuando requerimos algún ajuste en nuestro armario constituido por prendas sartoriales (este punto lo abordaremos más adelante), el otro es cuando estamos por adentrarnos en el mundo sartorial, cuando estamos ya en un punto de nuestra vida o de nuestra paciencia, en la que no se admite ni una prenda más que “creo que me queda bien”.

Es sabido que ser parte del mundo sartorial, particularmente del bespoke, siempre requerirá de una inversión económica por encima de lo que suele implicar el ready to wear; crear un guardarropa de este tipo es una verdadera inversión, que, como otras (al invertir en arte, coleccionismo, vivienda, etc.), es mejor iniciar con asesoría, y es aquí cuando el asesor sartorial se hace presente.

Un asesor sartorial es aquel que, gracias sus conocimientos y experiencia, podrá analizar las necesidades del cliente (siempre de forma personalizada), hacer un diagnóstico que se traducirá en una serie de recomendaciones de prendas que favorecerán a quien las vestirá (esto de acuerdo con sus actividades y personalidad). También hará una revisión exhaustiva y de la mano del cliente, del armario sobre el que se trabajará, esto en busca de piezas que perfectamente puedan formar parte del nuevo momento a vestir.

La asesoría sartorial no pugna por tirar todo a la basura y comenzar una nueva vida en otro país donde nadie nos conozca, no se trata de radicalismos, sino de inteligencia, es por ello por lo que la revisión del guardarropa preexistente es fundamental, es así como se decide qué es lo que hace falta crear; un buen asesor sartorial primero renueva guardarropas antes que crearlos, lo cual, si pensamos en nuestra realidad global, es incluso políticamente correcto para el correcto aprovechamiento de recursos.

Es común para el asesor sartorial encontrar piezas de singular belleza y hechura en el armario de sus clientes, a estas sólo le hacen falta algunos ajustes que hagan al dueño experimentar la sensación de perfección al usarlas, de ahí la importancia de rescatarlas y hacerlas funcionar.

Encontrar al sastre adecuado para la encomienda nunca debe ser una tarea a ciegas, mucho menos cuando estamos hablando de un gran encargo con objetivos muy específicos. En este espacio siempre hemos apelado a la búsqueda de recomendaciones y a observar el trabajo de diversos sastres; pero en este caso la selección que el asesor sartorial haga del sastre será también a medida, es decir que se tomará en cuenta el estilo en el que el sastre se especializa, buscando que este sea el adecuado para las necesidades del cliente. El presupuesto de este último también deberá guardar relación con los costos del maestro que le sea recomendado.

En la asesoría sartorial un punto central es que quien la realiza es el puente entre el cliente y el sastre, es quien se asegura de que la solicitud se convierta en la ejecución correcta; sobre esto me gustaría ser más clara en el siguiente párrafo.

En el camino por el mundo de la sastrería, y en general de la elegancia masculina, en La Buena Hechura nos enteramos de montón de cosas, nos referimos a comentarios sobre diferentes trabajos de sastrería, no a chismes (chismes también pero todavía no somos el Tv y Novelas del mundo sartorial), en los cuales algunos usuarios han comentado de que de tal o cual sastre, sin importar si se trata de alguno de gran renombre, no han obtenido lo que esperaban; tras un análisis de la situación hemos podido encontrar que el problema ha estado en la comunicación, en el punto de traducir lo que el cliente busca al lenguaje del sastre y viceversa, traducir términos sartoriales a un lenguaje coloquial, y es ahí, en ese punto crítico en donde está la diferencia, una diferencia que el asesor sartorial está preparado para abordar sirviendo como una especie de intérprete.

Para lo anterior cualquier asesor sartorial necesitará de conocimientos antropométricos, de teoría de la imagen, recorrido visual, técnica sartorial y estilos, entre otras habilidades, como la de haber estado en ambos lados de la experiencia sartorial: saber ser cliente y saber ser proveedor.

El sastre o los sastres seleccionados tendrán en sus manos la labor de crear piezas nuevas y de ajustar aquellas que en la revisión del armario se eligieron para ser parte del nuevo momento de estilo y elegancia del cliente.

El acompañamiento del asesor desde la primera visita, hasta llegar a la primera o segunda prueba, el momento de trabajar en ver la realidad de las diferentes combinaciones sugeridas y creadas, es una forma de crecer, adquirir conocimiento y caminar con seguridad desde el inicio en el mundo sartorial.

Más arriba en este texto hablamos de que otro momento en el que la asesoría sartorial es realmente valiosa es cuando, por distintas razones, el guardarropa, necesita refrescarse y adecuarse al “nuevo yo”.

Ya hemos escuchado, y en ello hay bastante de verdad, aquello de “renovarse o morir”, en donde si la respuesta no es claramente morir, lo indicado en estos casos es vivir luciendo como queremos, proyectando lo que somos.

Un nuevo empleo, el inicio de un nuevo negocio, el ascenso en nuestra carrera profesional, son ejemplos del momento que ahora abordamos. Es un punto trascendente en la vida de las personas, sobre todo de aquellas amantes de la atención al detalle y afines a nuestra visión de procurar la propia imagen en un mundo de dejadez como un acto de rebeldía, ideal para hacerse asesorar.

Al igual que en el primer caso, el objetivo es que el diseño o renovación responda a las necesidades del cliente, a su nivel de actividad física, al tipo de eventos a los que acude; siempre ofreciendo comodidad y estilo.

Hay que hacer un alto en el camino para decir que la asesoría sartorial no se trata de vestir a la gente de traje y corbata todos los días, se trata de crear desde el armario una vida impregnada en su totalidad por la personalidad del cliente a partir de la sastrería, la cual también produce playeras, pantalones de mezclilla, sobrecamisas, etc. Este es un servicio del que echan mano no sólo empresarios e industriales, también lo hacen fotógrafos, músicos, arquitectos y en general una amplia variedad de perfiles.

Hacerse con los servicios de un asesor sartorial llevará por un camino de conocimiento y belleza, que se verá traducido en el nacimiento de un guardarropa para vestir cada momento de nuestras vidas. La asesoría tiene por objetivo dotar al cliente de conocimiento que le permitirá ser independiente después de un tiempo con los nortes necesarios para continuar con la tarea de renovarse sartorialmente.

En este punto quiero remarcar que el asesor sartorial se hace a base de estudio y experiencia multidisciplinaria, gracias a experiencias de vida que aseguran que se tratará de alguien que conoce del saber ser y del saber estar…en La Buena Hechura tenemos un asesor sartorial y es fantástico (este no es un anuncio pagado).

Al inicio mencionamos que parte de la razón para contar con un asesor sartorial, es porque la inversión que requiere este mundo bien amerita una guía; pero con lo anterior no queremos decir que se trata de algo lejano para la mayoría o que tenga en su esencia la opulencia, muestra de esto es que, al final de la asesoría, el guardarropa tendrá entre sus más valiosas características, la versatilidad y durabilidad; el estilo y elegancia se logran con inteligencia.

Gracias por leer este texto que lo que busca es apelar a seguir adquiriendo conocimiento, en este caso, por medio de la inigualable experiencia de la asesoría sartorial.

Hasta la próxima y nos vemos, nos leemos, nos criticamos o nos asesoramos luego.

…por cierto, la asesoría sartorial no es lo mismo que la asesoría de imagen, ambas tienen diferentes objetivos.

Araceli Ruiz Cabello