La ruta a la elegancia no inicia en la cartera

La elegancia suele asociarse al éxito económico, es más, no sólo al éxito, sino a cuentas bancarias con números excepcionalmente buenos (para el cliente del banco), pero ni todos iniciamos así, ni la elegancia está indisolublemente ligada al gasto que hacemos en nuestro guardarropa y lo que le rodea.

Lo primero que quiero aclarar al respecto es que, como alguien muy muy entendido en lo que la elegancia es me comentó (un poco off the record), la elegancia tiene más que ver con cómo nos hace sentir y lucir una prenda, que con el costo de las prendas o su abolengo. Es decir, si contamos con las piezas adecuadas, en cuanto a qué tan favorecedoras son para nosotros y nuestro estilo de vida, la elegancia será parte de nosotros.

Aquí vemos al mismísimo fundador de La Buena Hechura cuando era realmente joven y estaba decidiendo si hacer que la ropa le quedara a él o hacer que él le quedara a la ropa.

Una vez aclarado el punto anterior, vale la pena adentrarnos en ¿cómo crear elegancia desde abajo? ¿cómo hacerlo desde la falta de conocimiento y desde los recursos limitados? Y aquí me voy a remitir a ejemplos ajenos y propios, algunos bastante rescatables, como los de verdaderos influencers del medio, y otros totalmente autobiográficos como el mío (obviamente).

La respuesta a la pregunta es: documentación. Si alguien no sabe algo, el primer paso es ocuparse en saber, sentir pasión por adquirir conocimiento sobre el tema. Leer tanto en fuentes digitales, como en fuentes físicas y mirar material audiovisual es muy valioso, esta será la base para la siguiente etapa.

Sobre lo anterior mi recomendación es consultar los siguientes materiales: Historia del vestido, Manual del perfecto caballero, en redes sociales revisar la información que comparte Gentlemans Gazette y El aristócrata.

Arriba sólo aparecen algunos ejemplos de materiales de documentación, pero próximamente ahondaremos en el tema con nuestro top de fuentes que La Buena Hechura ama con todo su corazón.

Preparados para el asalto

Como no se trata de hacer una maestría para vestirse (porque entonces muchos tendríamos que seguir desnudos a la fecha), con algunos nortes podemos ya comenzar a explorar las opciones de elegancia que tenemos a mano, y con ello me refiero al guardarropa de los demás (en nuestra propia casa y con nuestra propia familia, no se anden metiendo en lugares donde no). Con lo anterior quiero decir que el guardarropa de los abuelos y padres es una fuente de recursos muy interesante para crear elegancia. En otros tiempos, el saco, la corbata, camisas y pantalones formales eran la norma, por lo que es común encontrar entre la ropa de nuestros padres y abuelos algunas piezas muy valiosas con las que podemos acercarnos a la elegancia.

Lo anterior tiene entre otras ventajas que es un acercamiento prácticamente gratuito, que por lo regular nos aporta vestimenta en buenas condiciones a pesar del paso del tiempo, esto porque antes la norma era fabricar ropa en materiales que no dieran vergüenza al comenzar a verse decadentes a los pocos meses, el fast fashion no nos había invadido.

Vintage

Las prendas vintage, de las que ya hemos hablado en este espacio, a menos que estemos hablando de piezas muy raras, suelen estar disponibles en gran variedad y a costos accesibles; si elegimos los ejemplares correctos, pueden ayudarnos a encontrar nuestro propio estilo de elegancia. Es importante poner atención a que las prendas sean auténticamente vintage y estén en las mejores condiciones posibles, porque caer en la apariencia de haber estado viviendo en la calle también es fácil, y de momento ese no es el estilo del que estamos hablando, tal vez algún día haga una entrada muy de vanguardia para esto.

Acá les dejo el link de todo lo que usted siempre quiso saber sobre el vintage y temía preguntar

Intercambio de prendas

Encontrar a otros entusiastas de la elegancia y la sastrería para intercambiar prendas es una excelente opción para iniciarse en este mundo. A veces el guardarropa tiene piezas que por alguna razón ya no son nuestras favoritas, y están listas para ser intercambiadas.

En los casos anteriores (ropa de nuestros ancestros, el vintage y el intercambio de ropa), no hay que dejar pasar la recomendación de tener a mano un sastre para algunos ajustes necesarios. Tal vez todavía no estemos en la etapa de encargar un traje a medida, pero hay detalles que no podemos pasar por alto y hay que atender, es parte del proceso de crecimiento y aprendizaje.

Esta camisa, producto de un intercambio, habría mejorado en sus mangas con la intervención de un sastre…soy yo equivocándome y no.

Encontrarte con el mundo de la elegancia y la sastrería toma tiempo y esfuerzo, pero no tiene porque ser una tarea permanentemente costosa, cuando menos en lo económico, la elegancia y el estilo se encuentran en muchas partes y en muchas formas; la vida seguirá su curso, tu crecimiento personal y tu guardarropa.

Gracias por leer esta entrada y nos encontramos pronto, tal vez con poco dinero, pero con mucho estilo.

Araceli Ruiz Cabello