Mi primer Pitti Uomo: Una experiencia atrapante. Parte I

Comienzo a escribir esta entrada del blog en una pequeña cafetería en el distrito XX Settembre en Roma. Suena Mark Antony desde una pantalla conectada a YouTube ambientando el desayuno de esta húmeda mañana. Es miércoles, mi sexto día atorado en este país después de que la cartera donde guardaba mi tarjeta de residencia del RU fuera robada en Florencia durante Pitti.

Sigo a la espera de noticias de la oficina de visas para poder comprar mi vuelo de regreso a casa. Podrían contestarme hoy o en seis días más. Por lo pronto seguiré explorando el impresionante arte gratuito de las iglesias, tomando vino local barato y durmiendo en cuartos compartidos con gente de dudosa estabilidad mental y poca higiene.

Cuando dejo de lloriquear, recuerdo que no todo ha sido terrible. Con el enorme apoyo y amor de mi familia, amigos
y mi amada, he podido transformar mi crisis migratoria en un a luna de miel adelantada, una inspiradora visita al Vaticano y una deuda enorme que prefiero ver como una inversión en mi aculturamiento.

En lo que sigo esperando en esta cafetería donde venden helados “Holanda”, pero que acá les llaman “Algida”, les cuento lo que vinieron a leer: Mi primera experiencia en Pitti Uomo.


Retomo la escritura en el bar I colori del vino. Ya es una de noche. Pedí la copa más barata del menú, un sangiovese riquísimo que abraza el paladar con su corpulencia. Al fondo, la mesera (y posible dueña del lugar) selecciona de una gran colección de vinilos uno de T-Bone Walker (I get so weary, para los curiosos).

Pitti es el nombre corto con el que se le conoce a la feria de moda masculina Pitti Uomo Immagine, la cual forma parte de una amplia oferta de ferias que suceden en Florencia. La mitad del evento que acontece dentro de los stands protegidos por las murallas de la Fortezza da Basso es donde expositores y compradores se relacionan siguiendo las mismas tradiciones comerciales que en cualquier otra expo. La otra mitad es el circo que inicia en las áreas al aire libre de la Fortezza y se desparrama en forma de eventos de todo tipo por el resto de Florencia, luego Italia.

Sastrerías, mansiones, pubs irlandeses, cafés y bares se convierten en la carpeta roja en la que todos lucimos nuestros segundos o terceros outfits a lo largo de las jornadas. Al ser esta segunda parte la más mediática, la gente se esfuerza por destacar. Empresa quijotesca si tomamos en cuenta que el país de Victor Manuel II es también el piso que caminan los hombres mejor vestidos del mundo. No he visitado toda ciudad capital de la moda, pero al menos lo que he visto portar a tanto el hombre de a pie como al adinerado de Florencia y Roma supera a Londres, Mánchester, Leeds, Barcelona, Granada, Lisboa, Liverpool, Guadalajara, Ciudad de México, París, Los Ángeles y Florida.

La experiencia es surreal. Esto es la Comic Con del menswear. Todos los grandes nombres están ahí. Todos son alguien, parecen serlo o algún día lo serán. Como geek atávico, no solo pude compartir foco con mis ídolos en la Fortezza, también tomamos cocteles en Gilli, drenamos pints de Guiness en el Fiddler´s Elbow y comimos comida peruana en Inka Chicken.

Voy a pedir otra copa de vino.

——————————————————————————–Continuará——————————————————————————–

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