¿Sprezza qué? Ahora no puedo vivir sin vivir la sprezzamexa,
la sprezzatura a la mexicana

Muchas veces los actos de valentía dan buenos resultados, se convierten en referente y proeza…o cuando menos, nos dejan buenas anécdotas para las tardes de cantina; este texto va de ello, del arrojo y de la invitación que hago a experimentar y a, de preferencia, triunfar, al crear atuendos elegantes y mostrar el propio estilo a través de la sprezzatura, a conocer y degustar el sprezzamexa.

La sprezzatura refiere a un estilo en el que se busca destacar de entre todos aquellos que se muestran con atuendos elegantes y sofisticados; ya aquí podemos encontrar el reto de lograr destacar de entre los que destacan, pero esto se logra mediante movimientos audaces en nuestras piezas cotidianas o agregando prendas y accesorios que rompan con lo ortodoxo. El concepto nace en el siglo XV y fue desarrollado por Baldassarre Castiglione, quien lo plasma en su obra El cortesano; para este concepto en Francia la palabra que utilizan es nonchalant.

El estilo del que hablamos, podemos decir, tiene dos objetivos, el primero, ya mencionado, es destacar entre quienes son elegantes, pero también busca evitar la clásica apariencia elegante que, en algunos casos, puede hacernos ver cuadrados, forzados, y tal vez, aburridos, según nuestra personalidad.

La sprezzatura puede definirse como una elegancia despreocupada, es decir, se trata de no perder el norte sobre lo que es el buen gusto, al tiempo que mostramos que estamos dotados con el toque divino para portarlo incluso al jugar y experimentar con las piezas que componen nuestro atuendo, que parezca que la elegancia nos acompaña en todo momento y sin esfuerzo alguno. Pero aquí es importante recalcar la palabra “parecer” porque resulta ser que en la sprezzatura hay un trabajo detrás de cada atuendo “despreocupado”, vaya “tengo que hacer un esfuerzo, para mostrar que no me esfuerzo”; similar a cuando pedimos que nos hagan una fotografía en la que fingimos que no nos damos cuenta de que la cámara está ahí…pero todos saben que estamos posando.

Para saber cómo luce la sprezzatura no hay mejor referente que Gianni Agnielli, un aristócrata italiano conocido por sus audaces movimientos para dar giros interesantes a sus prendas y lograr una elegancia desenfadada; por ello es su figura la que se evoca para ejemplificar lo que dicho estilo es. Agnielli usaba su reloj por encima de los puños de la camisa, jugaba con las alturas y disposición de las palas de la corbata, usaba botas en atuendos que demandaban zapatos de cordones, entre otros detalles.

Hace 15 años la sprezzatura alcanzó un nuevo protagonismo gracias al nacimiento de las redes sociales, y con ello la difusión del “movimiento de estilo” #dapperstyle, primero en Pinterest y luego en Instagram, en el que la elegancia y el esfuerzo por destacar, hicieron a muchos decantarse por la sprezzatura, algunos con más éxito que otros.

En todo este tema es importante no pasar por alto un concepto importante, nos referimos a la “prudencia”, porque si bien la sprezzatura es la invitación a buscar y crear cosas nuevas con las piezas de nuestro atuendo, a veces podemos ir demasiado lejos, y no se trata de llevar el carnaval allá a donde vamos; tal vez podríamos resumir esto de la siguiente forma: La sprezzatura es un reto a la imaginación, y también es el reto de ponernos un “hasta aquí” a nosotros mismos.

La sprezzatura, cuando logramos dominarla, nos permite mostrar lo que nos hace únicos, resaltar rasgos de personalidad.

En este momento me parece pertinente recordar que este es un estilo nacido en Europa, con particular fuerza en Italia, basado en las características de las personas de dicha latitud, sus espacios y condiciones climatológicas, lo que es normal; pero como los europeos no tienen la exclusividad de lo que el concepto de “elegancia” es, y en este lado del mundo somos diferentes y la tropicalización es inminente, ha surgido el sprezzamexa, la sprezzatura a la mexicana.

Un movimiento de arrojo

En México los colores que componen nuestro imaginario son mucho más fuertes y brillantes, que aquellos que predominan en Europa, esto como producto de la mezcla de culturas; los cortes que utilizamos requieren, en muchos casos, de proveernos de frescura debido a que el calor es una constante en esta parte del mundo, y es por ello que nuestra sprezzatura tiene otras características. Para tener mayor claridad sobre lo que México aporta a la sprezzatura podemos citar, con todas nuestras filias y fobias, a Octavio Paz en el Laberinto de la Soledad.

“En pocos lugares del mundo se puede vivir un espectáculo parecido al de las grandes fiestas religiosas de México, con sus colores violentos, agrios y puros y sus danzas, ceremonias, fuegos de artificio, trajes insólitos y la inagotable cascada de sorpresas de los frutos, dulces y objetos que se venden esos días en plazas y mercados.”

Con lo anterior no quiero decir que tomemos todos los elementos vistosos de nuestra cultura y los pongamos sobre nosotros, hay que tener cuidado, porque las piñatas son preciosas y son uno de nuestros referentes, pero no por ello debemos lucir todos sus colores, texturas y volantes porque, aunque nos sabemos arriesgados buscando el estilo del que hablamos, no podemos dejar de lado ciertas normas básicas, y una de ellas es el equilibrio.

El sprezzamexa propone el experimentar llevando colores fuertes y brillantes, lo cual, sin duda, requiere de aplomo, pues con ello estaremos expuestos a miradas curiosas, cosa que no está mal, pues, en general, la sprezzatura busca remover algo en los demás, no quiere destruir cimientos, sino ponerlos a prueba. La camisa, pantalones o accesorios podrán mostrarse llamativos, esto sin perder el equilibrio.

Los zapatos en color blanco son una recomendación que probablemente no sería bien recibida en Europa, pero que, en México, va perfecta con el resto de tonalidades que empleamos en nuestro atuendo, pues con ellos dejamos entrar el toque de nuestras influencias afrocaribeñas, mientras rompemos la regla de “el zapato siempre más oscuro que el pantalón”, pero lo hacemos porque estamos jugando con nuevos colores y porque el clima nos llama a agregar algo fresco.

El campo en México tiene características particulares que han moldeado y dado lugar a nuestro propio estilo campestre, en el que las botas tienen cabida; los sombreros nacidos de la época de la colonia son los ideales para cubrirnos de un sol que en esta parte del mundo cae con fuerza, el sprezzamexa acoge estos elementos y los combina con pantalones y sacos de influencia europea.

Antes de continuar me gustaría recalcar que en la sprezzatura y en el sprezzamexa, como en cualquier estilo, hay ciertos nortes que no debemos perder de vista, porque a vece hay una tenue línea entre lo relajado y lo descuidado, entre lo estiloso y el vagabundo de la colonia (a quien respetamos, pero no es nuestro objetivo de estilo). El primero es que el contraste debe seguir imperando en todo momento, el segundo es que la naturaleza manda, es decir, de ella tomamos inspiración y además somos nosotros quienes debemos adaptarnos a sus condiciones y no al revés (yo sé que es difícil, pero hay que aceptar que el mundo no gira en torno a nosotros). Por último, es importante recordar que, “menos es más”, porque podemos recargar algún aspecto de nuestro atuendo, pero no todos. Lo mencionado apela al arrojo, pero con conciencia y prudencia.

“El hombre en el muladar” Francisco Goitia

Comenzar a vivir la sprezzatura o su variante sprezzamexa

La recomendación es iniciar poco a poco, ir añadiendo ligeros toques (ya probados) de vestimenta elegantemente relajada a nuestro look; un ejemplo es romper la regla de usar un máximo de tres piezas de joyería, y llevar cuatro. Esto es muy sencillo porque nos permite experimentar la sensación de la sprezzatura, observar qué tal nos luce este estilo y, si no nos sentimos cómodos, es fácil retirar el accesorio extra.

Jugar con la colocación de las prendas es otra buena forma de iniciarnos en este estilo; con esto nos referimos a, por ejemplo, agregar una camisa de cuello cubano a nuestro atuendo, sacando el cuello para colocarlo por encima de las solapas del saco (lo conocido como “runaway collar”). Y ya que estamos hablando del saco, también podríamos experimentar el combinar este con una playera para darle un giro a ambas prendas.

Accesorios en colores fuertes y llamativos son una forma de acercarnos al sprezzamexa en específico; se trata de comenzar poco a poco, para, posteriormente, experimentar con camisas, pantalones o incluso, trajes completos en colores arriesgados. Experimentar con el fit es una característica del sprezzamexa, se puede crear un atuendo en el que se luzca un pantalón con un ajuste perfecto y una camisa amplia; creando un contraste de siluetas y, por consiguiente, formas que sugieren conocimiento junto a otras que hablan del desenfado.

Imagenes de Héctor Lavoe en concierto. No es mexicano, pero es un claro ejemplo del carácter de la elegancia en Latinoamérica

Un muy necesario “estate quieto”

Ya comentamos que la sprezzatura y el sprezzamexa apelan a lo relajado, pero no así a lo descuidado, y por ello debemos ser cuidadosos y siempre, siempre, siempre, mostrar que entre todo lo “desenfadado” de nuestro atuendo, hay planeación; esto podemos lograrlo mostrando siempre pulcritud, tanto en nuestras prendas, como en el cuidado y aseo personal, en el corte de pelo y de la barba. Hay que buscar unir aquello que es sinónimo indiscutible de elegancia con elementos que rompan las reglas.

La reacción

Algo que es importante mencionar es que, como es el objetivo del estilo, la gente nos volteará a ver, y, muy probablemente por la naturaleza de este, muchos pensarán que estamos usando mal nuestras prendas, así que cuando nos aventuramos por el camino sprezzatura o sprezzamexa podemos tomar cualquiera de los siguientes dos caminos: ignorar a todo aquel que nos diga “acomódate esa corbata” o darnos el tiempo de explicar la razón del supuesto agravio contra las prendas.

La sprezzatura y el sprezzamexa son gustos adquiridos, y como tales, lleva tiempo entenderlos y apreciarlos, no es amor a primera vista, pero es amor por algo único que, en sus etapas más maduras, nos ofrece la experiencia de una personalidad que destaca.

Algunas recomendaciones

Puedes mirar algunos ejemplos de sprezzatura en internet para aclararte sobre este estilo y tomar algunos ejemplos e inspiración, pero sí dejamos claro que buscar imitar lo que aparece en redes sociales a veces puede tener el efecto contraproducente de crear atuendos poco naturales, y aquí se requiere de intuición y práctica.

Como ya vimos, por irónico que sea, la sprezzatura necesita de esfuerzo, y también de práctica combinada con algo de valor, pues destacar implica enfrentar la responsabilidad de hacer lo necesario para no caer del pedestal.

La sprezzatura y el sprezzamexa no tienen reglas claras, pero son estilos que no escapan a la definición de elegancia, no son errores disfrazados y no son performance, son la libertad para quienes saben vestir bien.

¿Para ustedes qué otros movimientos podrían entrar en la clasificación de sprezzamexa?

Me despido hasta mi próxima entrada de blog y les deseo experimentos de elegancia a plenitud.

Araceli Ruiz Cabello / Aarón Jiménez